
Las arcillas se amasan para eliminar las burbujas de aire y para volverlas suaves, plásticas y homogéneas. Si el aspecto de la arcilla es blando y pegajoso, significa que tiene demasiada agua. Si es así, la podemos amasar sobre una placa de yeso o la dejamos reposar sobre la placa un tiempo antes de volver a amasarla.
Si por el contrario, al doblar los rollos de arcilla, estos se agrietan, es por que la masa esta demasiado seca.
En este caso, para adicionar agua a la masa, se corta con un hilo en varias partes como naipes y se agrega agua con una esponja o con una botella con vaporizador. Después se juntan todos los trozos y se vuelve a amasar sobre una superficie lisa , no sobre yeso, que le quitaría la humedad, hasta que la arcilla se vuelva suave y plástica.
Estos métodos se aplican sólo cuando la pasta está muy húmeda o relativamente seca. Las arcillas muy secas deben reciclarse.

